CONVIVIR CON LA VOLATILIDAD

El S&P 500 ha tenido un rendimiento anualizado de aproximadamente 9,20% desde 1929 hasta hoy. Cualquier inversor que observe esto, podría creer que obtener estos resultados es algo relativamente fácil. Sin embargo, el índice en promedio ha tenido caídas de:

  • 10% una vez al año
  • 15% cada dos años
  • 20% cada cuatro años
  • 30% cada una década
  • 40% cada un par de décadas.

El interés compuesto ha logrado rendimientos extraordinarios al invertir en el S&P 500 en el largo plazo, pero para obtener estos resultados el inversor debió mantenerse invertido durante todos estos periodos de volatilidad. 

Al hacer el mismo análisis sobre acciones individuales, los datos son más shockeantes. Pongamos el ejemplo de Monster Beverages, una de las mejores inversiones de los últimos tiempos. Entre 1995 y el 2015 el retorno de la acción fue de 105.000%, transformando una hipotética inversión de 10.000 dólares en más de 10 millones de dólares. 

Sin embargo, la acción tuvo cuatro caídas de 50% o más, dos de 66% y una de 75%. Una pesadilla de inversión para tener en un portafolio. Hay varios otros casos similares como Amazon, Netflix o Apple.

Convivir con la volatilidad es difícil. Más que nada en un mundo donde hay una abundancia de información a la cual podemos acceder fácilmente, donde tenemos un precio real-time de nuestras inversiones y donde las noticias que más nos llaman la atención son las pesimistas.

Si un analista comenta que el S&P 500 va a ser una buena inversión, parece que nos está vendiendo algo. Pero si un analista comenta que el mercado puede caer fuerte, parece que nos está ayudando. Esta idea está ilustrada en la siguiente gráfica creada por Ritholtz Wealth Management:

Una primera conclusión que podemos tomar es que la volatilidad es normal. Partiendo de ello, podemos esperar que ocurra en un futuro y de esa manera estar preparados de antemano.

Todas las caídas del pasado parecen una oportunidad, y todas las posibles caídas en el futuro parecen un riesgo.”

Morgan Housel, autor de The Psychology of Money

Una segunda idea que ayuda a convivir con la volatilidad es tener claro nuestro objetivo. Entender que el mercado accionario es una misma cancha donde juegan distintos tipos de jugadores. ¿Está sobrevaluada Mercadolibre? Capaz que sí. Capaz que no. Depende para quién. 

Para un analista de Wall Street que debe recomendar si Mercadolibre va a ser una buena inversión de acá a un año puede parecer sobrevaluada, pero para un fondo de pensión que tiene un horizonte de acá a 10 años puede ser una buena oportunidad. 

Lo importante es tener claro nuestro propio horizonte de inversión, y no confundir señales de otros jugadores del mercado que capaz tienen un horizonte distinto al nuestro.

Por último, una tercera idea es pensar la volatilidad como un precio. Para lograr esquivar la volatilidad podríamos salir del mercado y volver a entrar en el momento oportuno, pero eso está demostrado que es muy difícil de llevar a cabo. Lo que sí ayuda es diversificar nuestras inversiones, pero cada tanto esto no funciona, este año es un ejemplo de ello. Una solución es asumir la volatilidad como el precio de admisión que debemos pagar para obtener los resultados de largo plazo que estamos buscando.

Está claro que el mercado accionario es un generador de riqueza en el largo plazo, pero esto se logra a través del interés compuesto de estar invertido durante mucho tiempo. La dificultad está en lograr convivir con la volatilidad.

La liquidez en el mercado accionario es la causante de que los inversores se focalicen erróneamente en el movimiento de los precios. Si compras un apartamento, un campo, o una franquicia de McDonalds, no pensas a cuánto se podría vender mañana, la semana que viene o el mes que viene. Pero las acciones, con su gran liquidez, convierten lo que debería ser una ventaja en una desventaja.”

Warren Buffet

Ec. Manuel Bordaberry

mbordaberry@paullier.com

La Presión Sobre los Mercados Financieros continúa

Los mercados financieros cierran el primer semestre de 2022 con las mayores pérdidas desde comienzos de los años 70, tanto a nivel de acciones como en los mercados de bonos. El motivo básico de este comportamiento es la aceleración de la inflación que también ha alcanzado en los EE.UU. los valores más altos desde 1970 (8,6% en los doce meses cerrados en mayo), lo que ha forzado a la FED a tener que comenzar a subir las tasas de interés de manera más acelerada. Algo similar ocurre en todo el mundo, particularmente en Europa, el Reino Unido y casi todos los países, lo que ha forzado a casi todos los bancos centrales (con excepción del Banco de Japón -BoJ- que sigue con su política de controlar la tasa de interés de largo plazo en 0,1%) a aplicar fuertes subas en las tasas de interés y/o anunciar el fin de las políticas de estímulo monetario que se habían aplicado de manera prácticamente continua desde la gran crisis financiera de los años 2008/2009.

En definitiva, los mercados financieros se están comenzando a adaptar al fin de la era de tasas de interés nominales cero o incluso negativas (con tasas reales siempre negativas en todos los plazos); de fuertes estímulos monetarios y abundante liquidez que llevó a una explosión de los balances de todos los principales bancos centrales del mundo; de los enormes estímulos fiscales que se dieron para intentar contrarrestar los impactos de la crisis sanitaria generada por el Covid-19, y de los apoyos permanentes de los bancos centrales y de los gobiernos toda vez que aparecían problemas.

La irrupción con fuerza de la inflación, que fue evidente ya durante todo el segundo semestre de 2021 (aunque el fenómeno fue negado en su momento tanto por la FED como por el gobierno americano), y que a su vez se potenció con los shocks de oferta generados por la guerra entre Rusia y Ucrania así como por los nuevos impactos de la política de Covid cero aplicada por las autoridades chinas sobre las cadenas de suministros globales; dio por tierra con todos los paradigmas con los que venían operando los inversores y los mercados globales. Hoy se pueden obtener tasas nominales en dólares a 6 meses de plazo de 2,5%, y hacia fines de este año la FED ya ha anunciado que la tasa de fondos federales se ubicará en el 3,5%, y cerca de 4% en el primer semestre del año 2023, en el mejor de los casos de que se cumpla el escenario de “soft landing” que proyecta el banco central norteamericano.

En última instancia, los mercados financieros han perdido el “viento de cola” que desde el año 2009 han tenido de manera prácticamente ininterrumpida por la sucesión de estímulos fiscales y sobre todo monetarios, y en el caso de éstos últimos, los mismos se han transformado claramente en “viento de frente” por la necesidad que tienen los bancos centrales de subir las tasas de interés y restringir la liquidez a los efectos de controlar la inflación.

Y el problema es que normalmente para controlar a la inflación hay que sacrificar el nivel de actividad. Y ello es especialmente cierto cuando, como en la actualidad, una parte de la inflación se debe a shocks de oferta sobre los cuales los bancos centrales no tienen absolutamente ningún control. En un contexto de shocks de oferta como el que estamos teniendo, para conseguir una determinada baja de la inflación se debe sacrificar mucho más en términos de nivel de actividad y de empleo. Y esa es la enorme dificultad que enfrentan tanto la FED como el resto de los principales bancos centrales del mundo.

Extracto del Informe trimestral de Mercados – Dr. Michele Santo

27/06/2022

Foto de Nathan Dumlao en Unsplash

EL DESAFÍO DE INVERTIR EN ACCIONES INDIVIDUALES

La mayoría de los inversores tienen o han tenido en algún momento acciones individuales en sus portafolios. Ser accionista de empresas las cuales creemos que tienen buenas perspectivas y de las cuales valoramos sus productos o servicios tiene un valor agregado frente a otras inversiones más “aburridas”.

Pero invertir en acciones individuales no es tan fácil como parece.

En un estudio hecho por J.P. Morgan entre 1980 y 2014, encontraron que:

  • El 40% de las acciones pierden dinero para un inversor.
  • El 64% no logra superar el rendimiento del mercado accionario.
  • El 7% explica casi el 100% del rendimiento total del mercado.

Imagínense que elegimos una canasta de 100 acciones que creemos que tienen buenas perspectivas. Ahora imagínense que vamos a perder dinero con 40 de estas, y vamos a ver como la mayoría (64 acciones) no logran superar el rendimiento del mercado. A todo esto, 7 empresas lograrán un rendimiento tan extraordinario, que debemos no tentarnos de venderlas.

Esto es lo que pasa detrás de un fondo o índice como el S&P 500. Al invertir en un fondo de forma diversificada, todo esto ocurre detrás de escenas. No nos tentamos en realizar ganancias de las empresas ganadoras. No nos importa que la mayoría de las inversiones sean relativamente malas. Y no sufrimos perder dinero en casi la mitad de las inversiones.

Esto no quiere decir que invertir en acciones individuales sea mejor o peor que invertir en un fondo o índice diversificado, sino que para hacerlo de forma efectiva lo más importante será psicológicamente poder convivir con esos resultados.

Hay otro punto. Varios inversores aseguran que pueden soportar una caída de 10%, 20% o 30% en su inversión. Pero en gran parte lo que sugieren es que si el mundo se mantiene igual a como está hoy, y su portafolio cae en esos porcentajes, pueden soportar una caída de esa magnitud.

El problema es que generalmente cuando esto ocurre es porque hay una pandemia, o porque hay una guerra, o porque el sistema financiero está por colapsar. Es difícil mantener la calma en un escenario así y empezamos a dudar de las inversiones puntuales que hemos hecho.

Estar invertido en un fondo o índice, que ha soportado estos tipos de acontecimientos hace que sea más fácil convivir con estas caídas. Esto hace que logremos estar invertidos por más tiempo, que al final del día será el factor más importante en el resultado de nuestras inversiones.

Al final del día, no es el mercado de valores y ni siquiera las propias empresas las que determinan el destino de un inversor, es el inversor.

Peter Lynch

Ec. Manuel Bordaberry

mbordaberry@paullier.com

What Is ESG Investing? From Forbes Magazine

by E. Napoletano,  Benjamin Curry

Environmental, social and governance (ESG) investing is a strategy you can use to put your money to work with companies that strive to make the world a better place. ESG investing relies on independent ratings that help you assess a company’s behavior and policies when it comes to environmental performance, social impact and governance issues.

How Does ESG Investing Work?

The ESG strategy means investing in companies that score highly on environmental and societal responsibility scales as determined by third-party, independent companies and research groups.

“At its core, ESG investing is about influencing positive changes in society by being a better investor,” says Hank Smith, Head of Investment Strategy at The Haverford Trust Company.

Here’s a closer look at the three criteria used to evaluate companies for ESG investing:

  • Environment. What kind of impact does a company have on the environment? This can include a company’s carbon footprint, toxic chemicals involved in its manufacturing processes and sustainability efforts that make up its supply chain.
  • Social. How does the company improve its social impact, both within the company and in the broader community? Social factors include everything from LGBTQ+ equality, racial diversity in both the executive suite and staff overall, and inclusion programs and hiring practices. It even looks at how a company advocates for social good in the wider world, beyond its limited sphere of business.
  • Governance. How does the company’s board and management drive positive change? Governance includes everything from issues surrounding executive pay to diversity in leadership as well as how well that leadership responds to and interacts with shareholders.

For many people, ESG investing goes beyond a three-letter acronym to address how a company serves all its stakeholders: workers, communities, customers, shareholders and the environment.

Mike Walters, CEO of USA Financial, says that companies that put in the work to balance the benefits for each of their five stakeholders simply become well-run companies. And well-run companies become good stocks to own.

Why Should You Choose ESG Investing?

Ensuring that your investment choices are aligned with your priorities is one reason to pursue ESG investing

But aside from helping to fight climate change and social injustice, an ESG investing strategy can offer higher returns as well.

“There’s a misconception out there that you need to be willing to give up returns in order to invest responsibly but a growing body of research shows that ESG actually helps mitigate risk,” says Smith of The Haverford Trust Company.

Articulo completo: https://www.forbes.com/advisor/investing/esg-investing/

KEEP IT GOING – By Morgan Housel

Aquick story about athletes and investors.

A big difference between professional and amateur athletes is the intensity of training. The intuition of amateur athletes is to push as hard as they can, testing the limits of their potential, maximizing what they’re capable of, grind until you’re broken, no pain no gain.

The training schedules of professional athletes – once a good coach enters the picture – tends to be calmer.

A group of researchers recently looked at the training schedule of a dozen Olympic-level cross-country skiers, who are some of the most insane athletes you’ll ever witness.

Over a year the athletes trained an average of 861 hours – a couple hours a day. Each hour was broken up into three buckets: High intensity (>87% of max heart rate, huffing and puffing), medium intensity (82%-87% max heart rate, heavy breathing), and low intensity (60%-82% max heart rate, you can probably carry on a conversation).

After a year, the training schedule broke out like this:

  • 88.7% of training hours were light intensity.
  • 6.4% were medium intensity.
  • 4.8% were high intensity.

The huge majority of the time was spent barely pushing themselves, almost cruising along at a leisurely pace.

Continuar leyendo aqui: https://www.collaborativefund.com/blog/keep-it-going/